No hay duda que la alimentación influye en
el estudio. Un estudiante necesita 2500 calorías para desarrollar efectivamente
sus actividades académicas y extra académicas. En nuestro país, una gran parte
de los alumnos apenas consumen 1000 calorías y , aun peor, solo consumen
“comida chatarra”. En resumen, los estudiantes
están mal alimentados. Por más empeñoso
que sea un alumno, sin el “factor
olla”, no tendrá un buen desempeño en
clases.
Según la Dra. Maria Dolores Silvestre,
profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera: “las tres comidas diarias son
imprescindible en los estudiantes y ella aconseja que los jóvenes eliminen los
alimentos grasos de su dieta, los cuales son difíciles de digerir y que
proporcionan un valor energético innecesario”. Cabe recordar que en los kioskos
escolares los productos más vendidos son las golosinas y las comidas a base de
grasa saturadas.
Esta situación no cambiara hasta que
inculquemos hábitos correctos de alimentación. Nosotros debemos marcar la diferencia
y sugerir alternativas correctas de alimentación a nuestro entorno.
¿Que tan bien alimentados están los alumnos?

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